El conocimiento sobre las propiedades y el uso adecuado de los productos desarrollados a base de plantas medicinales, desde tiempos inmemorables, ha nacido del conocimiento ancestral o del uso popular. Sin embargo, el desarrollo investigativo del último siglo ha logrado aclarar muchos interrogantes que permiten tener más objetividad sobre la manera en que estos medicamentos promueven sus efectos.

 

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El reconocimiento de las propiedades terapéuticas de algunas especies vegetales que ayudan al cuidado de la salud humana, es innegable, pues, como lo afirma el Laboratorio de Farmacología Vegetal e Investigaciones Asociadas, cerca de 350.000 especies vegetales conforman la flora mundial, de estas, Colombia posee aproximadamente el 10%.  Esto, sumado al potencial de obtención de medicamentos a partir de especies vegetales, hace que nuestro país se convierta en un laboratorio de investigación, innovación y desarrollo para nuevos medicamentos.

En ese sentido, la Directora Técnica de LABFARVE, Alba Lucia Valenzuela, explica las características reales de los productos derivados de las plantas naturales, y, a su vez resuelve algunos mitos e imaginarios que han surgido del uso tradicional de las plantas.

¿Un producto derivado de plantas medicinales es un medicamento?

"Por definición, un medicamento se considera como tal, si ha cumplido una serie de etapas de investigación y desarrollo que permiten establecer en él, la existencia de sustancias con actividad terapéutica, el grado de toxicidad y de seguridad, así como sus formas de administración (oral, intravenosa, tópica, entre otras). Para encontrar la toxicidad, el uso, la dosis y la indicación según la enfermedad a tratar, los medicamentos pasan por largos y exigentes procesos que pueden tardar tiempos no inferiores a 10 años. Las preparaciones farmacéuticas a partir de las plantas medicinales no poseen un sólo principio activo, por tratarse de extractos completos; y sus procesos de investigación pueden tardar un poco más, ya que, además se deben sumar los estudios botánicos, agronómicos y de estandarización del material vegetal (extractos o fracciones de estos). El cumplimiento de estas etapas es lo que permite clasificar a un producto con base en plantas medicinales como medicamento propiamente dicho.” Explica Alba Lucia Valenzuela.

Adicionalmente, la Directora Técnica de LABFARVE, aclara qué es un producto fitoterapéutico, su función, características e indicaciones.

Teniendo en cuenta lo anterior, una de las características de los productos fitoterapéuticos es que no poseen como tal un principio activo, sino que son el resultado de la mezcla de sustancias presentes en sus extractos, la que origina propiedades terapéuticas.

Sin embargo, la tendencia errónea a no categorizar los fitoterapéuticos como medicamentos sino a ubicarlos dentro de un contexto informal de "producto natural”, ha llevado a varios inconvenientes:

-Producir en el consumidor una negligente percepción de seguridad que encasilla al medicamento en "bueno”, "inocuo”, "no perjudicial”, "no tóxico”, haciendo que se use indiscriminadamente y sin ninguna precaución.

-Pérdida de la objetividad que lleva a que la oferta comercial de medicamentos de este tipo “en nombre de lo natural” tenga en el mercado productos que, muchas veces no han tenido el recorrido de investigación, ni de sustentos de seguridad, ni de eficacia que requieren.

-Uso indiscriminado y sin prescripción profesional, lo que puede acarrear inconvenientes en la salud o complicaciones de problemas ya existentes.

Es importante tener en cuenta que los productos fitoterapéuticos están regulados en Colombia mediante el Decreto 1156 de 2018 del Ministerio de Salud y Protección Social, mediante el cual, se definen todos los aspectos de cumplimiento para la obtención de registros sanitarios de los mismos.

De esta manera, es vital conocer a profundidad el uso correcto de los productos fitoterapéuticos, teniendo presente siempre que estos son medicamentos, y, por lo tanto, deben tomarse con precaución, guiados siempre por un profesional de la salud.